Industria en crisis
Cayó 2,7% en 2026 y ya se perdieron más de 51.000 empleos formales
La actividad acumula una baja de 2,7% en los primeros ocho meses del año, condicionada por la debilidad de la demanda interna, el impacto de las importaciones y la falta de acceso al crédito.

La industria argentina atraviesa el último trimestre de 2026 con un panorama de retrocesos generalizados en su nivel de producción, empleo y cantidad de empresas operativas.
A pesar de registrar un incremento mensual desestacionalizado de 1,9% en agosto respecto a julio, mes en el que la actividad se desplomó un 5,1%, el sector no logra consolidar un motor de crecimiento sostenido debido a la persistente debilidad del mercado interno.
En la comparación interanual, la actividad industrial cayó un 3,2% en agosto. De esta manera, el acumulado de los primeros ocho meses de 2026 refleja una contracción de 2,7%, ubicándose además un 17,2% por debajo del máximo registrado en noviembre de 2017.
El informe elaborado por la consultora Industria y Desarrollo (I+D) advierte que el deterioro estructural afecta tanto al entramado corporativo como al mercado laboral formal:
Pérdida de empleos: Durante el mes de junio se destruyeron 2.561 puestos asalariados formales en la industria, elevando el saldo negativo a 51.810 empleos perdidos en los últimos doce meses. Las proyecciones para el total de 2026 estiman una merma de 50.000 puestos directos, cifra que asciende a 90.000 al sumar los empleos indirectos.
Cierre de empresas: En junio se registraron 138 empresas industriales menos, calculándose que en el primer semestre desaparecieron más de 1.600 firmas del sector (con una proyección anual cercana a los 3.000 cierres).
Impacto general de la reforma laboral: Según el Monitor del Instituto Argentina Grande (IAG), a cuatro meses de implementada la "Ley de Modernización Laboral" en marzo de 2026, el país acumuló la pérdida de 36.000 empleos formales y el cierre de 6.905 empresas (sumando 31.342 firmas cerradas desde noviembre de 2023).
Este proceso de destrucción afectó a 23 de las 24 jurisdicciones del país, con mayor incidencia en el Norte y Cuyo, siendo Neuquén la única excepción con un saldo positivo de 72 empresas, y se tradujo en una caída real del salario privado registrado del 3,7% frente al período base de 2023 (y de hasta un 8% al computar ajustes del IPC), en paralelo con un incremento de la informalidad laboral que escaló al 45% (más de 6 millones de personas).
Expectativas empresariales y limitaciones del mercado
Asimismo, de acuerdo con la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, el 64,9% de las empresas espera que su nivel de producción se mantenga estable entre octubre y noviembre, el 19,7% prevé una disminución y apenas el 15,4% anticipa un incremento.
Además, la demanda interna se consolida como el principal freno: el 53,6% de las compañías encuestadas la calificó como insuficiente, el 23,8% proyecta una baja de pedidos para el próximo trimestre y el 52,9% reportó que su cartera de pedidos se encuentra por debajo de los niveles habituales.
Respecto al empleo futuro, el 79,8% no contempla cambios en su plantilla, el 16,5% planea reducirla y solo el 3,7% prevé incorporar personal. En materia financiera, el acceso al crédito continúa siendo restrictivo: el 31,4% de las firmas consideró difícil financiarse y solo el 6% lo evaluó como fácil.
Factores externos y advertencias de especialistas
Sin embargo los analistas económicos coinciden en señalar la fragilidad del esquema actual. En este sentido, Tomás Amerio, de la Fundación Libertad y Progreso, describió el escenario como una "Argentina a dos velocidades", donde se contraen la inversión en bienes de capital y la demanda de bienes durables.
Por su parte, Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, advirtió que los rebotes coyunturales no logran ocultar las debilidades de fondo de la demanda doméstica y planteó que la recuperación del crédito en pesos resulta indispensable para reactivar el consumo.
A este escenario se suma el impacto de la competencia de productos importados y del contrabando. El Centro de Estudios de la UIA reportó que seis de cada diez empresas sufren un impacto alto o muy alto de estas variables, en un contexto agravado por la apreciación cambiaria y la presión sobre los costos operativos.