Confirman que los restos hallados en una finca pertenecen a la docente buscada desde hace más de un año
Tras más de 17 meses de intensa búsqueda, se confirmó oficialmente que los restos óseos hallados en febrero en una finca de El Encón Grande pertenecen a María Angélica Romero, la docente que había desaparecido el 12 de marzo de 2025 en la localidad salteña de La Silleta.

La mujer de 64 años era intensamente buscada desde el 12 de marzo de 2025, cuando desapareció en la localidad de La Silleta. La incertidumbre y la búsqueda que se prolongó por más de 17 meses llegaron a su fin, luego de que las autoridades confirmaran que los restos óseos hallados a principios de febrero en una finca de El Encón Grande corresponden a **María Angélica Romero. ** Los resultados de los estudios genéticos fueron comunicados por la División Búsqueda de Personas de la Policía de Salta tanto al Ministerio Público Fiscal como a los familiares de la docente.
El caso se remonta luego de un año desde que Romero fue vista por última vez al salir de su domicilio en La Silleta. Según reconstruyeron los investigadores a partir de testimonios de vecinos, la mujer caminaba por la bajada de la zona en inmediaciones del río Arenales vistiendo una campera cuadrille roja y negra, y sin documentos ni dinero entre sus pertenencias.
Ante la falta de noticias, sus allegados radicaron la denuncia y se activó de inmediato un amplio operativo de rastrillaje que incluyó a efectivos policiales, bomberos y la División Canes, extendiendo los rastreos hacia áreas rurales y el cauce del río. Pese a las hipótesis analizadas y al hallazgo aislado de algunas pertenencias durante los primeros días, el paradero de la docente se mantuvo como un misterio durante meses.
Sin embargo el giro en la investigación se produjo a comienzos de febrero de este año, cuando un trabajador rural que realizaba tareas de mantenimiento en un alambrado dentro de una finca de El Encón Grande, ubicada en las inmediaciones del río Arenales y la zona hacia donde apuntaban los rastrillajes iniciales, descubrió restos óseos humanos.
Tras el aviso al destacamento policial, la causa quedó bajo la coordinación de los fiscales penales Luján Sodero y Daniel Escalante, con la intervención del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) y el Servicio de Tanatología Forense.
Los cotejos de ADN realizados finalmente permitieron dar certezas a la familia, cerrando una larga etapa de angustia y confirmando que los restos pertenecían a la docente desaparecida, mientras la investigación judicial continúa su curso para esclarecer los detalles del caso.