Desabastecimiento
Vecinos exigen reciprocidad por bolivianos que cruzan la frontera para cargar nafta
Habitantes de Bermejo llegan al norte salteño con bidones para abastecerse de combustible, mientras los locales reclaman que se flexibilicen los controles para ingresar alimentos y garrafas desde Bolivia.

La crisis por el desabastecimiento de combustibles en el sur de Bolivia generó una nueva postal económica en la frontera norte de la provincia de Salta.
Durante los últimos días, ciudadanos procedentes de la localidad boliviana de Bermejo comenzaron a cruzar hacia Aguas Blancas para realizar largas filas en las estaciones de servicio locales y abastecerse de nafta utilizando bidones y botellas, una situación que generó inmediatos reclamos de reciprocidad por parte de los vecinos argentinos.
El fenómeno responde de manera directa a la escasez de carburantes que atraviesa el departamento de Tarija. Según informó el presidente de la Asociación de Surtidores Privados de Tarija (Asosur), Moisés Hidalgo, los volúmenes de entrega por parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) continúan siendo insuficientes para cubrir la demanda habitual.
A pesar de que se reportó un incremento temporal en los envíos de gasolina, pasando de un rango de entre 160.000 y 180.000 litros diarios a unos 200.000 litros, el volumen no alcanzó para normalizar la situación en los surtidores del vecino país.
A esta problemática se sumó la situación crítica del diésel, cuyo incremento de precios y escasez afectó al transporte público tarijeño, reduciendo la circulación de autobuses operativos a un porcentaje cercano al 40% en medio de discusiones tarifarias.
Como consecuencia, las autoridades bolivianas implementaron restricciones en la venta de combustible en bidones y reforzaron los controles sobre las cargas repetitivas en sus estaciones, empujando a los consumidores a buscar alternativas en territorio argentino.
Reclamos locales y exigencia de reciprocidad
Consultados por la situación en las estaciones de servicio de Aguas Blancas, los estacioneros señalaron que no existen normativas restrictivas que prohíban la venta a ciudadanos extranjeros, aunque aclararon que se procura priorizar el abastecimiento de los residentes locales.
Esta postal, registrada fotográficamente por medios de la zona, desató un debate inmediato entre los habitantes de la localidad salteña, que cuenta con una población de apenas 3.669 habitantes según el Censo 2022 y una estrecha dependencia del tránsito fronterizo.
Asimismo, los vecinos de Aguas Blancas manifestaron su malestar debido a que, mientras los ciudadanos bolivianos logran comprar combustible sin trabas en Argentina, los residentes argentinos enfrentan operativos de control y decomisos de mercaderías , como alimentos, carnes, verduras y gas envasado, al intentar cruzar productos adquiridos en Bermejo.
En este sentido, un sector de la comunidad reclamó una mayor equidad en el intercambio fronterizo, exigiendo que la flexibilización en los surtidores se corresponda con la libertad para transitar bienes básicos de subsistencia a través de los pasos internacionales y fluviales que conectan ambas márgenes del río.