Biocombustible
La urgencia del cambio de ley según la visión de Flavia Royón
La Cámara alta impulsa un dictamen de consenso para derogar el esquema actual, actualizar los cortes obligatorios de naftas y gasoil, y potenciar la soberanía energética de las economías regionales.

Para la senadora nacional por Salta, Flavia Royón, la reforma del marco regulatorio de los biocombustibles es una necesidad imperiosa para superar un régimen considerado agotado, impulsando en su lugar un sistema previsible, federal y competitivo que desate el potencial económico del interior del país.
Como presidenta de la Comisión de Minería, Energía y Combustibles del Senado, Royón unificó múltiples proyectos en un dictamen de consenso respaldado por las provincias productoras, fundamentando su postura en cuatro ejes estratégicos.
El esquema anterior concentraba demasiada discrecionalidad. La nueva ley propone un marco a quince años para dar seguridad a una cadena federal que abarca 53 plantas en 10 provincias y sostiene más de 50.000 empleos directos.
Además, la senadora indicó que busca migrar hacia un mercado dinámico mediante plataformas electrónicas, protegiendo temporalmente a las pymes y empresas no integradas hasta 2031/2036 para evitar desequilibrios frente a los grandes actores.
Para las provincias del NOA como Salta, Jujuy y Tucumán, el bioetanol de caña representa una Vaca Viva que agrega valor en origen, arraiga el empleo rural y dinamiza los ingenios a través del corte del 15%.
Asimismo, Royón subraya lo absurdo de importar combustibles fósiles mientras la capacidad ociosa local duerme, defendiendo que la producción nacional verde protege el aire y las reservas del Banco Central.
Los biocombustibles
En este sentido Royon explicó que los biocombustibles son fuentes energéticas de origen biológico obtenidas a partir de materia orgánica o biomasa. A diferencia de los combustibles fósiles, que demoran millones de años en formarse, provienen de recursos renovables que se cultivan y cosechan de forma continua.
Entre los tipos más comunes se encuentran el biodiésel (producido de aceites vegetales como soja o girasol y mezclado con gasoil), el bioetanol (alcohol obtenido mediante la fermentación de azúcares de caña, maíz o sorgo, integrado a las naftas), y el biogás (generado por la descomposición de residuos orgánicos sin oxígeno para producir electricidad o calor).
Sus mayores virtudes radican en la reducción neta de emisiones contaminantes, el estímulo al desarrollo rural y el fortalecimiento de la soberanía energética.
Bioetanol vs Biodiésel
SIn embargo, para comprender el funcionamiento del mercado, es fundamental distinguir que el bioetanol se emplea exclusivamente para complementar o reemplazar la nafta, mientras que el biodiésel se destina al gasoil.
En este sentido, el bioetanol (para Nafta), su materia principal comprende azúcares y almidones (maíz, caña, sorgo) procesados mediante fermentación alcohólica y destilación. Se utiliza en motores de encendido por chispa (ciclo Otto), aportando un alto octanaje natural.
Mientras que el Biodiésel (Para Gasoil), se fabrica a partir de aceites vegetales y grasas animales mediante un proceso químico de transesterificación. Está diseñado para motores de compresión (ciclo Diésel) empleados en transporte pesado y maquinaria agrícola, reduciendo drásticamente el hollín y los humos negros.
Además, el bioetanol es, en esencia, un alcohol puro obtenido de plantas dulces o con almidón que se mezcla con la nafta para autos particulares.El equivalente biológico para el gasoil no es el bioetanol, sino el biodiésel, que es un combustible aceitoso ideal para el transporte pesado y la maquinaria agrícola.
El espejo global y la posición de Argentina
Al contrastar la situación nacional con la de otros referentes mundiales, salta a la vista una brecha significativa en los niveles de adopción y en los porcentajes de mezcla obligatoria en estaciones de servicio.
Por un lado el bioetanol en Argentina opera con un corte obligatorio del 12% y busca llevarlo al 15% por ley. En contraste, Brasil lidera la región con un corte del 32% (E32) y una masiva flota de motores Flex-Fuel. Estados Unidos combina bases del 10% (E10) con expansiones al 15% (E15) y opciones de E85, y la Unión Europea estandariza un modelo estricto en torno al 10%.
En cuanto el biodiésel en el país mantiene un corte base del 7,5% con intenciones de elevarlo al 10%, operando con alta capacidad ociosa. En la vereda de enfrente, Indonesia registra el corte más alto del mundo con el B35 (35% de aceite de palma) y pruebas hacia el B40, mientras que Brasil consolida el B15 evaluando escalar al B20.
De este modo, mientras el debate legislativo avanza en el Congreso para sancionar una normativa con vigencia a quince años, la expectativa del sector se centra en lograr un punto de equilibrio entre la desregulación de los mercados, la protección de las pequeñas y medianas empresas, y el aprovechamiento pleno de una agroindustria capaz de blindar la macroeconomía nacional.