Elección municipal
El peronismo triunfó en Córdoba con más de los 46% de los votos
Germán Font se impuso en las elecciones municipales de Marcos Juárez, bajo el sello vecinal Generación MJ y de estrecha afinidad con Llaryora.

El peronismo logró una de las victorias electorales más simbólicas de los últimos tiempos al imponerse en la intendencia de Marcos Juárez, la ciudad cordobesa considerada el cuna de la alianza entre el PRO y la UCR que dio origen a Juntos por el Cambio.
El candidato local Germán Font arrasó con cerca del 46% de los votos bajo el sello vecinal Generación MJ, arrebatándole el municipio a la oposición tras más de cinco décadas sin triunfos peronistas en el distrito.
La contienda electoral, desarrollada de manera desdoblada, estuvo marcada por un fuerte ausentismo, votó apenas el 62% del padrón, y por una profunda fragmentación opositora que facilitó el camino del oficialismo provincial.
Cabe aclarar que detrás de Font se ubicó el exintendente y referente histórico del espacio no peronista, Pedro Dellarossa, quien cosechó alrededor del 20% de los sufragios, mientras que Gerardo Pasquali quedó en tercer lugar con una cifra cercana al 17%.
Sin embargo, la Libertad Avanza no logró estructurar una candidatura competitiva ni articular un acuerdo que unificara a la oposición local, dejando un escenario disperso con siete listas en disputa.
Asimismo, Font, de estrecha afinidad con el gobernador Martín Llaryora, recibió las felicitaciones públicas del mandatario provincial y ya fue convocado para coordinar la transición de cara al 10 de diciembre, fecha en la que asumirá el mando de esta pujante ciudad agroindustrial de 30.000 habitantes.
El triunfo adquiere una enorme magnitud geopolítica si se recuerda que fue precisamente en este distrito donde, en 2014, se gestó la coalición entre el radicalismo y el macrismo que un año después llevaría a Mauricio Macri a la presidencia. Doce años más tarde, la fragmentación de la centroderecha y la consolidación de un armado local unificado permitieron al peronismo conquistar un bastión históricamente esquivo.